WordPress

Mario González - Blog sobre desarrollo web

Quiero hacerme una web

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Estás montando un negocio, quieres vender a través de internet o simplemente te apetece tener un blog, y no tienes ni idea de cómo se hace una web. En las farolas has visto carteles de estudiantes que hacen webs por poco más de lo que vale una cerveza, también has visto anuncios en la tele, alguien te ha hablado de una agencia que además de hacerte la web te gestiona todas tus redes sociales (que no tienes), te han dicho cuarenta veces la palabra WordPress, a ti eso te suena a blog, no sabes si una web cuesta 90€ o 6000€… A ver, ¿cómo funciona esto de contratar una web?

Qué es eso de WordPress

Si andas tan perdido como para leer este artículo, doy por sentado que no eres una agencia que conoce el producto o una empresa que ya ha hecho algún estudio para invertir en su presencia online. Es decir, lo más probable es que seas un particular con ganas de tener su propia página, o un profesional que quiere promocionar su trabajo en internet. En ambos casos, hay una alta probabilidad de que la web que necesitas se pueda hacer con WordPress.

¿Y que es WordPress? ¿Eso no es un blog? No. Mira la web de los Rolling Stones, la de Steven Seagal (¿?), la de Sony Music o la de Angry Birds. Todas están hechas con WordPress, y ninguna es un blog.

Puede que te estés confundiendo con wordpress.com, una de las principales plataformas de blogs. Esta página ofrece un alojamiento gratuito para tu blog, y ese blog estará funcionando gracias a un WordPress que ellos ya preinstalan en el servidor, de manera que lo único que tienes que hacer tú es elegir el diseño y empezar a escribir posts.

Pero WordPress no es ni una plataforma ni un servicio, es un CMS (Content Management System), es decir, un gestor de contenidos. Es básicamente un sistema gratuito que te permite crear una web y gestionar sus contenidos sin que tengas que tener demasiados conocimientos informáticos.

¿Y si es gratuito, por qué las empresas me quieren cobrar?

Desde el momento en que te descargas el WordPress a tu ordenador hasta el día en que tu web se publica y la puede ver todo el mundo, esa página pasa por varios estados y procesos que pueden ser más o menos complejos. Hay que configurar el WordPress para que se ajuste a lo que tú quieres mostrar, hay que elegir, tunear o incluso crear un diseño visual, hay que subirlo todo a un servidor, asociarlo a un dominio, hay que saber elegir los plugins, y sobre todo, hay que mantenerlo actualizado después de haberlo publicado.

Si tu web es sencilla, quizás seas capaz de hacerlo todo tú siguiendo videotutoriales durante tres días. Aquí no vamos a explicar la diferencia entre algo que puedes hacer tú mirando tutoriales y algo que te monta un profesional que conoce bien el sistema, porque ya la sabes. Si tu web necesita funcionalidades complejas a medida, cuenta con que sólo te las podrá desarrollar alguien especializado en WordPress.

El caso es que si optas porque todo eso te lo haga una empresa, ésta te va a cobrar ese servicio. Resumiendo, WordPress es gratuito, pero las horas que se emplean en convertir un WordPress recién descargado en una web real no lo son. Ésta es la razón de que tengas esos presupuestos en tu bandeja de entrada.

¿Y cuánto cuesta una web en WordPress?

Ésta es probablemente la pregunta que más nos han hecho a los que nos dedicamos a esto. Y la respuesta suele ser siempre la misma: depende.

No te costará lo mismo un simple blog personal que una tienda online con seguimiento de pedidos, ni que una web corporativa con zona privada para que los clientes accedan a documentación, ni que un portal inmobiliario. Cada idea se traduce en un proceso de producción diferente, y por eso no se puede establecer un precio para todas las páginas web. Además de esto, hay mucha variabilidad en los precios que se ofrecen, por lo que es difícil establecer ni siquiera cuánto cuesta un tipo de web concreto. Por ejemplo, difícilmente alguien podría responder a la pregunta «¿Y cuánto cuesta una tienda online?».

Dicho esto, hay algo que sí es determinante y que tendrá mucho peso en el precio final de la web, y es si ésta se basa en un diseño creado de cero o si se basa en un diseño existente. WordPress ha popularizado el uso de templates, que para dar una explicación de andar por casa podríamos decir que son plantillas ya prediseñadas. Si encargas una web que se base en un template, probablemente será mucho más barata que si la encargas con un diseño completamente personalizado. La diferencia de tiempo entre hacer toda la creatividad de tu web desde cero e integrarla en un WordPress y descargar un template y tunearlo suele ser bastante grande, por lo tanto hay mucha diferencia de precio entre una y otra. Si quieres echar un vistazo a algunos templates, ThemeForest es uno de los lugares más populares.

El mito de las webs sin mantenimiento

Mientras vas pidiendo precios a empresas y freelances, puede que alguien te diga que una de las ventajas principales de WordPress es que, una vez que ellos te entregan la web, ya no los necesitas para nada más. Esto se basa en el cambio que supuso la llegada de los CMS. Allá por los 90, cuando tú contratabas una web, la empresa que te la hacía se tenía que seguir encargando de ella tras publicarla. Cuando aparecieron los CMS, todos tuvimos la sensación de que aquello se acababa. Y, efectivamente, si en los 90 querías añadir un nuevo producto a tu catálogo online tenías que pedírselo a los que te habían vendido la web, y hoy en día lo puedes añadir tú con unos pocos clics, así que en gran parte los CMS como WordPress han dotado al cliente de mayor independencia para actualizar los contenidos de la web.

Pero el software caduca. En algún momento, no mucho tiempo después de que hayas pagado tu web y la tengas online, tu WordPress te avisará de que tienes una actualización nueva de un plugin. Poco después te avisará de que tienes que actualizar a la nueva versión de WordPress. Luego tendrás que actualizar dos plugins más y el template. Y así sin fin.

Ante esto te pueden ocurrir tres cosas:

  1. Ignoras por completo los avisos de actualizaciones y no haces nada. Es cuestión de tiempo que tu web acabe completamente llena de spam en el mejor de los casos, o hackeada en el peor de ellos.
  2. Le das al link de actualizar cada vez que te lo pida, y todos tan felices. Si tu web es como la mayoría y tiene más de diez plugins instalados, cuenta con que es casi seguro que en alguna de esas actualizaciones algo falle, y tu web se vaya al garete.
  3. Contratas un plan de mantenimiento. Los que saben de esto se encargan de mantener tu WordPress actualizado, y de solucionar los problemas que surjan en actualizaciones conflictivas.

Como ya habrás deducido, no recomiendo ninguna de las dos primeras. Es fundamental mantener el WordPress de tu web actualizado, y algunas actualizaciones pueden ser muy problemáticas, con lo que es mejor que estés cubierto.

Conclusiones

Si has llegado aquí buscando un precio concreto, siento no haberte respondido. Lo que intenta este post es que quien vaya a contratar una web y no esté familiarizado con el servicio, tenga algunos conceptos básicos un poco más claros.

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